Personajes Contemporáneos

Carlos II rey de España, en el año del nacimiento de Blas de Lezo.

Carlos II " El Hechizado " murió sin descendencia, a su muerte dio comienzo " La Guerra de Sucesión Española " la que fue llamada primera guerra mundial.

Carlos II de Austria

 

Carlos II de Austria (o Habsburgo) (Madrid, España; 6 de noviembre de 1661 – ibídem; 1 de noviembre de 1700), llamado el Hechizado, fue rey de España2 entre 1665 y 1700, último de la Casa de Austria. Hijo y heredero de Felipe IV y de Mariana de Austria, permaneció bajo la regencia de su madre hasta que alcanzó la mayoría de edad en 1675. Su sobrenombre le venía de la atribución de su lamentable estado físico a la brujería e influencias diabólicas. Parece ser que los sucesivos matrimonios consanguíneos de la familia real produjeron tal degeneración que Carlos creció raquítico, enfermizo y de corta inteligencia, además de estéril (se sospecha que sufría el síndrome de Klinefelter),3 lo que acarreó un grave conflicto sucesorio, al morir sin descendencia y extinguirse así la rama española de los Austrias.4

Carlos II fue proclamado rey en 1665, a los cuatro años. Era una persona educada por teólogos y sin conocimientos políticos. Mantuvo correspondencia con Sor Úrsula Micaela Morata, mística alicantina, para pedirle consejo. Su mala salud hacía sospechar que moriría joven, por lo que nuevamente se descuidó su educación; nadie se preocupó de prepararle adecuadamente para las tareas de gobierno.

La lucha contra Valenzuela aumentó y, apoyándose en la nobleza, Juan José de Austria marchó sobre Madrid y tomó el poder en 1677. Valenzuela fue desterrado y la Reina madre abandonó la Corte fijando su residencia en el Alcázar de Toledo.

Juan José de Austria, con el apoyo popular, se convirtió en el nuevo valido. Su gobierno quedó ensombrecido por la lucha política contra sus adversarios y la dramática situación de la monarquía hispánica, obligada a ceder el Franco Condado a Francia mediante la Paz de Nimega en 1679. En ese mismo año, el Rey, de 18 años de edad, se casa en primeras nupcias con María Luisa de Orleans, sobrina de Luis XIV de Francia. Aunque nunca llegó a estar verdaderamente enamorada de su marido, con el paso de los años María Luisa llegó a sentir un genuino afecto hacia él. Carlos, por su parte, amaba tiernamente a su esposa. Ante la falta de sucesor la reina llegó a realizar peregrinaciones y a venerar reliquias sagradas. Finalmente murió en 1689, dejando al rey en un estado depresivo.

El Rey, plenamente consciente de su incapacidad para asumir las funciones de gobierno, dejó el mismo en manos del duque de Medinaceli (1680-1685) como su valido, y posteriormente en el conde de Oropesa (1685-1691). El último intentó poner orden en la economía y hacienda real, creando para ello la Superintendencia General de la Real Hacienda, presidida por el marqués de Vélez, que, aunque no funcionó como era de esperar, marcó el comienzo de las futuras reformas borbónicas. Al enfrentamiento con la tradicional aristocracia y la Iglesia, y su falta de sintonía con la nueva reina, Mariana de Neoburgo, segunda esposa del Rey, se unieron los desastres de la guerra contra Francia —pérdida de Luxemburgo por la Tregua de Ratisbona en 1684, invasión francesa de Cataluña en 1691— que precipitaron su caída en junio de 1691.

Uno de los hechos más importantes que cambiaría más tarde la monarquía hispánica fue la Paz de Ryswick, firmada con Francia en 1697 después de la ocupación francesa en el Palatinado. La consecuencia más importante de esta paz fue la posibilidad de Francia de acceder al trono de la Corona española.

Aunque en los últimos años de su reinado el Rey decidió gobernar personalmente, su manifiesta incapacidad puso el ejercicio del poder en manos de su esposa, la reina Mariana de Neoburgo, aconsejada por el arzobispo de Toledo, el cardenal Luis Fernández de Portocarrero. Según un embajador francés, durante los últimos años el rey se encontraba en estado muy precario: «Su mal, más que una enfermedad concreta, es un agotamiento general».

Dada la falta de posteridad directa del Rey, comenzó una compleja red de intrigas palaciegas en torno de la sucesión. Este asunto, convertido en cuestión de Estado, consumió los esfuerzos de la diplomacia europea. Tras la muerte del heredero pactado, José Fernando de Baviera, en 1699, el rey Carlos II hizo testamento el 3 de octubre de 1700 en favor de Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV de Francia y de su hermana, la infanta María Teresa de Austria (1638–1683), la mayor de las hijas de Felipe IV. Esta candidatura era apoyada por el cardenal Portocarrero. La cláusula 13 del susodicho testamento rezaba:

Reconociendo, conforme a diversas consultas de ministro de Estado y Justicia, que la razón en que se funda la renuncia de las señoras doña Ana y doña María Teresa, reinas de Francia, mi tía y mi hermana, a la sucesión de estos reinos, fue evitar el perjuicio de unirse a la Corona de Francia; y reconociendo que, viniendo a cesar este motivo fundamental, subsiste el derecho de la sucesión en el pariente más inmediato, conforme a las leyes de estos Reinos, y que hoy se verifica este caso en el hijo segundo del Delfín de Francia: por tanto, arreglándome a dichas leyes, declaro ser mi sucesor, en caso de que Dios me lleve sin dejar hijos, al Duque de Anjou, hijo segundo del Delfín, y como tal le llamo a la sucesión de todos mis Reinos y dominios, sin excepción de ninguna parte de ellos. Y mando y ordeno a todos mis súbditos y vasallos de todos mis Reinos y señoríos que en el caso referido de que Dios me lleve sin sucesión legítima le tengan y reconozcan por su rey y señor natural, y se le dé luego, y sin la menor dilación, la posesión actual, precediendo el juramento que debe hacer de observar las leyes, fueros y costumbres de dichos mis Reinos y señoríos.9
Mariana de Neoburgo, en cambio, apoyaba las pretensiones de su sobrino, el archiduque Carlos de Austria, hijo del emperador Leopoldo I. Las pretensiones del archiduque austríaco fueron respaldadas por Inglaterra y Holanda, las tradicionales enemigas de España durante el siglo XVI, que además rivalizaban con la Francia hegemónica de Luis XIV.

Aunque el hechizado Carlos fuera manipulado por su entorno para apuntalar la candidatura del Borbón, éste ya se anteponía a su rival por derecho dinástico.

Carlos II, último de los Habsburgo españoles, falleció el 1 de noviembre de 1700, a los 38 años, aunque aparentaba una mayor edad. Según el médico forense, el cadáver de Carlos «no tenía ni una sola gota de sangre, el corazón apareció del tamaño de un grano de pimienta, los pulmones corroídos, los intestinos putrefactos y gangrenados, tenía un solo testículo negro como el carbón y la cabeza llena de agua». 10

Se dice que en el momento de expirar se vio en Madrid brillar al planeta Venus junto al Sol, lo cual se consideró un milagro. Al mismo tiempo, en la lejana Bruselas, donde evidentemente no habían llegado aún las noticias de la muerte del rey, se cantó un Tedeum en la iglesia de Santa Gúdula por su recuperación. Al enterarse de esto, el astrólogo Van Velen exclamó que rezaban por la mejoría del monarca cuando en realidad acababa de fallecer.

El 6 de noviembre la noticia del fallecimiento del rey Carlos II llegó a Versalles. El día 16 Luis XIV anunció que aceptaba lo estipulado en el testamento del rey español. El ya Felipe V de España partió hacia Madrid, a donde llegó el 22 de enero de 1701. La tensión entre Francia y España y el resto de potencias europeas, que ya desde un principio desconfiaban del poder que iban a acumular los Borbones, aumentó debido a una serie de errores políticos cometidos en las cortes de Versalles y Madrid. Austria, que no reconocía a Felipe V como rey envió un ejército hacia los territorios españoles en Italia, sin previa declaración de guerra. El primer encuentro entre este ejército y el francés se produciría en Carpi el 9 de julio. El 7 de septiembre Inglaterra, las Provincias Unidas y Austria firmaron el Tratado de La Haya y en mayo de 1702 todos declaraban la guerra a Francia y España.


 

Los Pretendientes

Felipe V de Francia y Carlos IV del Sacro Imperio Romano Germanico

Felipe V de Borbón

 

Felipe V de Borbón, llamado el Animoso (Versalles, 19 de diciembre de 1683 - Madrid, 9 de julio de 1746), fue rey de España desde el 16 de noviembre de 1700 hasta su muerte en 1746, con una breve interrupción (comprendida entre el 16 de enero y el 5 de septiembre de 1724) por causa de la abdicación en su hijo Luis I, prematuramente fallecido el 31 de agosto de 1724.

Fue el sucesor del último monarca de la Casa de Austria, su tío-abuelo Carlos II, por lo que se convirtió en el primer rey de la Casa de Borbón en España. Su reinado de 45 años y 3 días (como ya se ha señalado, en dos periodos separados) es el más prolongado en la historia de este país.

 Philippe de Bourbon, duque de Anjou, nació en Versalles como segundo de los hijos de Luis, Gran Delfín de Francia y de María Ana de Baviera, nieto por tanto del rey Luis XIV de Francia y María Teresa de Austria, nacida infanta de España, y biznieto de Felipe IV, de la Casa de Austria.

Al no tratarse del primogénito, sus posibilidades de heredar el trono de Francia parecían escasas, al igual que, por su ascendencia española, las posibilidades de heredar el de España, ya que su abuela paterna María Teresa (hija de Felipe IV —de su primer matrimonio, con Isabel de Borbón— y por tanto hermanastra del rey Carlos II de España —nacido del segundo matrimonio de aquél, con Mariana de Austria—) había renunciado a sus derechos al trono español para poder casarse con el rey de Francia (que por otro lado era también primo hermano suyo, tanto por parte de padre como de madre). De hecho, Luis XIV y los demás reyes europeos ya habían pactado que el heredero del trono de España sería José Fernando de Baviera, ante la previsible muerte sin herederos de Carlos II. Este Primer Tratado de Partición de España, firmado en La Haya en 1698, adjudicaba a José Fernando todos los reinos peninsulares —salvo Guipúzcoa—, así como Cerdeña, los Países Bajos españoles y todos los territorios americanos. Por su parte Francia se quedaría con Guipúzcoa, Nápoles y Sicilia, mientras que Austria se quedaría con el Milanesado.

 Pero la muerte de José Fernando de Baviera en 1699 frustró dicha partición, con lo cual se negoció un nuevo Tratado de Partición —a espaldas de España— y de quién debería ser su rey, firmándose el Segundo Tratado de Partición en 1700. Este reconocía como heredero al archiduque Carlos, asignándole todos los reinos peninsulares, los Países Bajos españoles y las Indias; por contra Nápoles, Sicilia y Toscana serían para el Delfín de Francia, mientras que el emperador Leopoldo, duque de Lorena, recibiría el Milanesado a cambio de ceder Lorena y Bar al Delfín de Francia. Pero si tanto Francia, como Holanda e Inglaterra estaban satisfechas con el acuerdo, el emperador no lo estaba y reclamaba la totalidad de la herencia española, ya que pensaba que el propio Carlos II nombraría heredero universal al archiduque. Sin embargo, Carlos II nombró heredero a su sobrino-nieto Felipe, con la esperanza de que Luis XIV evitara la división de su imperio, al ser rey de España su propio nieto. Poco después, el 1 de noviembre de 1700, moría Carlos II y Felipe de Borbón, duque de Anjou, aceptaba la Corona el 16 de noviembre.

La noticia de la muerte de Carlos II el 1 de noviembre en Madrid8 9 llegó a Versalles el 6 de noviembre. El 16 de noviembre de 1700, Luis XIV anunció en el tribunal español que aceptaba la voluntad de su primo, hermano y sobrino. A continuación presenta a su nieto, de diecisiete años, a la Corte con estas palabras: «Señores, he aquí el Rey de España». Entonces le dijo a su nieto: «Pórtate bien en España, que es tu primer deber ahora, pero recuerda que naciste en Francia, para mantener la unión entre nuestras dos naciones es la manera de hacerlos felices y preservar la paz de Europa».

Tras esto, el Imperio español y todas las monarquías europeas —a excepción de la Casa de Austria— reconocieron al nuevo rey. Felipe V dejó Versalles el 4 de diciembre y entró en España por Irún el 22 de enero de 1701, haciendo su entrada triunfal en Madrid el 18 de febrero. Pero después de unos meses de reinado, los errores políticos se acumularon:

El 1 de febrero de 1701, el Parlamento de París conservó las cartas de derechos de Felipe V, preservando su derecho al trono de Francia.
En febrero de 1701, Luis XIV, a petición del Consejo de Regencia español, envió tropas francesas junto a las guarniciones españolas de los Países Bajos Españoles, en la frontera con las Provincias Unidas, instaladas de acuerdo a un tratado bilateral firmado con España en 1698.
Tras el fallecimiento en el exilio de Jacobo II de Inglaterra, en septiembre de 1701, Luis XIV reconoció como rey de Inglaterra y Escocia a su hijo Jacobo Estuardo, el viejo pretendiente, con gran indignación del rey Guillermo III de Inglaterra.
Los franceses se establecieron en los altos cargos en Madrid y decidieron la nueva forma de orientar la política española.


Grandes armas de Felipe V con manto real, cimera real de Castilla y el lema «A solis ortu usque ad occasum» (Desde la salida del sol hasta el ocaso), derivado de la famosa frase atribuida a Felipe II: «En mis dominios no se pone el sol», haciendo referencia a que el sol nunca se ponía en los territorios españoles, pues abarcaban los dos hemisferios. También se incluye la palabra Santiago, en referencia al Santo Patrón de España, Santiago el Mayor, y más concretamente al lema tradicional «Santiago y cierra España». Fueron utilizadas por Luis I y más tarde, por Fernando VI, tras la muerte de su padre. Al morir éste último sin descendencia, su hermano Carlos VII de Nápoles subió al trono como Carlos III y modificó el blasón central y, por lo tanto, los estandartes que portan los ángeles.
Aunque la mayoría de los países aceptaron al nuevo rey, el emperador Leopoldo se negó a hacerlo al considerar que el archiduque Carlos de Austria, su segundo hijo, tenía más derechos al trono. Poco después Luis XIV reconoció que los derechos sucesorios a la Corona de Francia de su nieto segundogénito, el nuevo rey de España, permanecían intactos. A pesar de que la posibilidad de que Felipe heredara el trono francés era remota, ya que el hijo de Luis XIV, el Gran Delfín, gozaba de una excelente salud, y el hijo de éste y hermano mayor de Felipe, estaba también en edad de reinar y casado, la perspectiva de una unión de las Coronas de España y Francia bajo la Casa de Borbón, pilotada desde la corte de Versalles, era temida por el resto de las potencias. Ante esta situación, Inglaterra-Escocia, las Provincias Unidas (ambos países bajo la autoridad de Guillermo III de Inglaterra, rey de Inglaterra y Escocia y estatúder de las Provincias Unidas), junto con los Habsburgo austríacos, firmaron en septiembre de 1701 el Tratado de La Haya. Previamente el rey francés había establecido una alianza formal con el elector de Baviera en el tratado de Versalles de marzo de 1701,10 y en septiembre de 1701 Luis XIV logró que Felipe V se casara con María Luisa Gabriela de Saboya, que se convertiría en su mayor apoyo en los difíciles momentos que pronto tendrían lugar; ya su hermano, el duque de Borgoña se había casado con la hermana de María Luisa, con lo que el matrimonio de las dos hermanas con dos hermanos iba dirigido a lograr una alianza con Saboya y a facilitar la entrada francesa en Italia.

En mayo de 1701 los ejércitos austriacos penetraron en Italia sin previa declaración de guerra con la intención de ocupar las posesiones españolas. En septiembre, el emperador, Inglaterra y los Países Bajos firmaron el Tratado de La Haya, estableciéndose una Alianza con la que oponerse a Francia y España. Finalmente, en mayo de 1702 esta «Gran Alianza» declaró la guerra a Francia y España, dando así comienzo formal a la Guerra de Sucesión Española.


 

Carlos IV del Sacro Imperio Romano Germanico

Carlos VI del Sacro Imperio Romano Germánico (Viena, Austria, 1 de octubre de 1685 – ibídem, 20 de octubre de 1740) fue emperador del Sacro Imperio Romano-Germánico (1711–1740), rey de Hungría como Carlos III (1711–1740) y rey de Bohemia como Carlos II (1711–1740). También fue conocido como el archiduque Carlos de Austria o Carlos III de España en el bando austracista durante la Guerra de Sucesión Española que libró como pretendiente al trono de España a la muerte del rey Carlos II de España.

Al morir Carlos II sin sucesión, el archiduque de Austria se convirtió en uno de los pretendientes a la corona española y participó en la Guerra de Sucesión Española en contra del aspirante francés Felipe V, nieto de Luis XIV de Francia.

El proceso que llevó al archiduque a pretender la Corona de España fue el siguiente:

Luis XIV de Francia quiso evitar la reintegración del antiguo bloque hispano-alemán, de modo que auspició un Primer Tratado de Partición por el que asignaba el Reino de España —salvo Guipúzcoa—, los Países Bajos españoles, Cerdeña y las Indias Occidentales a José Fernando de Baviera. El Milanesado pasaba al archiduque Carlos de Austria, mientras que el Reino de Nápoles (Nápoles, Sicilia y La Toscana) sería para el Delfín de Francia. En desacuerdo con ese pacto y con el fin de evitar la disgregación de los dominios de la Corona de España, el rey Carlos II de España, sin descendencia, optó por no aceptarlo y nombró heredero universal al príncipe José Fernando de Baviera. El plan se vino abajo cuando el príncipe de Baviera murió prematuramente de varicela en 1699, lo que aprovecharon Luis XIV de Francia y Guillermo III de Inglaterra para pactar un Segundo Tratado de Partición que ratificaron el 3 de marzo de 1700 en Londres, por el que se reconocía al archiduque Carlos como heredero del Reino de España, los Países Bajos españoles, Cerdeña y las Indias americanas, pero dejando Lorena al Delfín de Francia y el Milanesado al duque de Lorena.

El acuerdo convenía a los intereses de Francia, Holanda e Inglaterra, que evitaban una nueva supremacía de España, pero Austria reclamó la totalidad de la herencia española. Como solución de compromiso, Carlos II, con el apoyo del Papa, testó a favor de Felipe de Anjou, delfín de Francia, quien a su vez tenía que renunciar a la sucesión de Francia.

De este modo Felipe de Anjou se convertía en heredero legítimo, mientras el archiduque Carlos era el candidato que apoyaban algunas potencias europeas. Así, los reinos peninsulares de la Corona de Aragón, los países integrantes de la Gran Alianza de La Haya y el Papa Clemente XI4 5 le reconocieron como rey, con el nombre de Carlos III. En el desarrollo de la guerra, murió repentinamente su hermano, el emperador José I de Habsburgo, sin sucesión, por lo que el trono imperial recayó en él. En 1711 fue coronado emperador del Sacro Imperio Romano Germánico en Fráncfort del Meno, y por los tratados de Rastadt y Baden entre Francia y el Imperio obtuvo para Austria los Países Bajos españoles, el Milanesado, Nápoles y Cerdeña (que cambió al duque de Saboya en 1720 por Sicilia). Aunque le fue denegado el trono español, ya que si éste se convertía en rey de España se repetiría el imperio de Carlos I de España y V de Alemania y sería un imperio tal vez demasiado difícil de controlar, por lo que los aliados del archiduque le denegaron sus apoyos.


La Batalla de Malaga, donde perdio la pierna izquierda, Blas de Lezo, tenia 15 años.

La batalla de Málaga (o de Vélez-Málaga) fue el mayor combate naval de la Guerra de Sucesión Española, frente a las costas de Málaga, el día 24 de agosto de 1704, entre la flota anglo-holandesa del almirante George Rooke y la flota franco-española del Conde de Toulouse y el almirante d'Estrees, con victoria táctica franco-española, pero con victoria aliada desde un punto de vista estratégico.

Almirante Sir George Rooke

Sir George Rooke (1650 – 24 de enero de 1709) fue un comandante naval británico. Nació cerca de Canterbury (Inglaterra) en 1650. Ingresa en la marina como voluntario, sirviendo en las Guerras Anglo-Holandesas alcanzando con sólo 23 años (1673) el rango de capitán de navío.

En 1690 es ascendido a almirante de retaguardia, luchando en la batalla de Beachy Head contra una flota francesa (Guerra de los Nueve Años). En mayo de 1692 toma parte en la Batalla de Barfleur bajo las órdenes del almirante Edward Russell, destacando en un ataque nocturno sobre la flota francesa en el puerto de La Hogue, en la costa normanda en el que consiguió destruir seis navíos franceses. Poco tiempo después recibió el título de sir, junto con una recompensa de 1.000 libras.

En 1693 dirigió el convoy de Esmirna, que resultó dispersado y parcialmente apresado por el almirante francés Tourville cerca de la bahía de Lagos, en Portugal. Tras la paz de Nimega (1697), continuó su servicio en el Canal de la Mancha y en el Mediterráneo. Durante la Guerra de Sucesión Española, en 1702 comandó la desastrosa expedición contra Cádiz, pero el 23 de octubre de 1702, de vuelta a puerto, atacó a una escuadra hispano-francesa en la ría de Vigo, en lo que se conoce como Batalla de Rande y se especula con la posibilidad de que los restos de los tesoros traídos de América de los navíos hundidos yazcan aún en el fondo de la ría (por aquellas fechas, Vigo era uno de los puertos autorizados para comerciar con las colonias américanas).

Junto con el príncipe de Darmstadt participó en la toma de Gibraltar el 6 de agosto de 1704, convirtiéndose de forma provisional en el Gobernador Militar de Gibraltar. El 23 de agosto de 1704 atacó a una flota francesa que, procedente de Toulon y con el objetivo de recuperar Gibraltar, abandonaba el puerto de Málaga. La acción no fue una victoria, con graves pérdidas en ambos lados, pero tuvo como resultado la muerte del comandante francés y que la flota francesa no llegase a Gibraltar. En todo caso, a consecuencia del malestar expresado indirectamente después de este enfrentamiento se retiró del servicio en febrero de 1705.


Defensa de la Fortaleza Santa Catalina de Tolon

El asedio de Tolón duró del 29 de julio al 21 de agosto de 1707 en el marco de la Guerra de Sucesión Española. Las fuerzas aliadas hubieron de levantar el asedio sin conseguir capturar la ciudad.

Príncipe Eugenio Francisco de Saboya

Príncipe Eugenio Francisco de Saboya , (18 de octubre de 1663 en París – 21 de abril de 1736 en Viena) fue uno de los más brillantes generales que sirvió a Austria durante las guerras donde fueron expulsados los turcos otomanos de los territorios austríacos, húngaros y serbios a finales del siglo XVII.

Era el quinto hijo del Príncipe Eugenio Mauricio de Saboya, Conde de Soissons, general y gobernador de Luis XIV, y de Olympia Mancini, así como sobrino segundo del Cardenal Mazarino. Sin embargo, se rumorea que Olimpia había sido realmente embarazada por el rey francés. Se crió en la Corte de Luis XIV y estaba destinado a la carrera eclesiástica, pues siendo niño ya poseía dos abadías en 1678. No obstante, se inclinaba más por la carrera militar y solicitó el mando de un batallón, que le fue denegado por Luis XIV, alegando que era enjuto y de corta estatura. Pero probablemente también porque su madre vivía desde hacía tres años en el destierro acusada de haber envenenado a su esposo.

Como en su juventud, Eugenio fue parte del círculo del Abate de Choisy. Eugenio fue rechazado por una comisión en el ejército francés de Luis XIV, algunos dicen que a causa de caer en desgracia su madre, otros debido a su constitución ligera. Cualquiera sea la razón, Eugenio escapó de la Corte francesa, y sirvió voluntariamente en el ejército austríaco como oficial en 1683. Mantuvo un odio permanente con Luis XIV, y pasaría el resto de su vida oponiéndose a la ambición francesa sobre Europa.

Desairado en sus pretensiones, ofreció sus servicios al Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico Leopoldo I de Habsburgo. En julio de 1683 tuvo noticia de que su hermano, el coronel Luis Julio de Savoya, había caído en Petronell luchando contra los tártaros de Crimea. Con la esperanza de obtener el regimiento de dragones que mandaba su hermano, se dirigió a Passau (Baviera) para entrevistarse con el emperador Leopoldo I, quien le nombró oficial. El emperador germánico no le concedió el mando solicitado, por lo que el joven teniente coronel se alistó en las tropas que fueron a socorrer a Viena, la cual se encontraba en ese momento asediada por los turcos (1683). Así, Eugenio tomó parte en la Batalla de Kahlenberg junto a su primo Luis Guillermo de Baden, apodado Luis el turco.

Las batallas resultaron victoriosas para el Sacro Imperio, y los turcos se vieron forzados a huir hacia el Este, refugiándose en los territorios húngaros y abandonando los austríacos.

De inmediato, ante el debilitamiento turco otomano, el Emperador germánico Leopoldo I vería la oportunidad perfecta para recuperar los territorios húngaros que se hallaban en manos turcas desde 1526. Así, enviaría sus ejércitos comandados por Eugenio de Saboya y en 1686 lograrían ocupar la ciudad de Buda, capital del reino húngaro. Se sucederían después una serie de batallas a lo largo del territorio húngaro, incluyendo la toma de Belgrado en 1688.

Ya en 1683 había sido nombrado coronel de su propio regimiento de dragones y a partir de entonces fue ascendiendo en la escala militar hasta llegar a general de caballería en 1690 y mariscal de campo en 1693.

En 1696 mandaba el ejército imperial en el norte de Italia y un año después dirigió la contraofensiva en Hungría contra los turcos. Su fama de estratega la adquirió con la victoria decisiva que consiguió en la batalla de Zenta (1697), al aniquilar al grueso del ejército otomano cuando cruzaba un río. Acto seguido conquistó Sarajevo, mandando incendiar la ciudad, hecho que hoy todavía se recuerda. El sultán turco se vio obligado a firmar la paz de Carlowitz en 1699 y, como consecuencia de esta campaña, la parte de Hungría ocupada por los turcos, Transilvania y Eslavonia pasaron a dominio austriaco. Con esto se consumaría la expulsión de los turcos del territorio húngaro y sus dependencias, y de esta forma, éstos pasarían en su totalidad a manos del emperador germánico, quien se haría coronar como rey de Hungría.

Durante la Guerra de Sucesión Española, el Príncipe Eugenio fue comandante de las tropas del Emperador en el norte de Italia, donde se libraron las batallas de Carpi en 1701, Cremona y Luzzara en 1702. Junto con el jefe inglés de la Alianza antifrancesa, el Duque de Marlborough, se lograron brillantes victorias en la batalla de Blenheim (o de Höchstädt) (1704), Ramillies (1706, solo Marlborough), Turín (1706, solo el Príncipe Eugenio), Oudenarde (1708) y Malplaquet (1709).

Hizo un viaje a Inglaterra para asegurar la alianza entre Alemania e Inglaterra, pero no logró su propósito.

Terminada la guerra por el Tratado de Rastatt en 1714, fue Gobernador de los Países Bajos austriacos, hasta que rota la paz con los turcos, marchó contra ellos venciendo a un ejército de 150.000 otomanos en la batalla de Petrovaradin (1716). En 1734 tuvo que intervenir en la Guerra de Sucesión de Polonia, aunque por poco tiempo, pues era ya demasiado anciano para las duras ocupaciones de la guerra.

En 1703 mandó construir en Viena el Stadtpalais según planos de Johann Bernhard Fischer von Erlach. En 1726 compró el palacio Hof, en Marchfeld, y a su arquitecto favorito Juan Lucas von Hildebrandt le encargó el Belvedere, que se edificó en dos etapas, la primera en 1714 y la segunda a partir de 1721, un palacio barroco en el 3.er distrito de Viena. La construcción de este palacio se prolongó hasta 1723.

Su notable colección de libros, llamada 'Eugeniana', está alojada en el fastuoso salón de la Biblioteca Nacional de Austria. Estuvo relacionado con los filósofos de su época, como Leibniz, Montesquieu y Voltaire. Eugenio era muy popular entre sus soldados, pues solía marchar al frente de ellos a las batallas, donde resultó herido trece veces. También era apreciado por su servidumbre por su comportamiento social (por ejemplo, daba trabajo a los jardineros incluso en invierno).

A pesar de su evidente sed de gloria en las guerras, los nombramientos políticos, y construcciones, Eugenio nunca contrajo matrimonio, conservando así, según muchos, su propensión al ideal de vida religiosa.

Una de las nuevas posesiones austriacas después de la Guerra de Sucesión Española fueron los llamados Países Bajos Austríacos, anteriormente españoles. Eugenio fue nombrado gobernador de esta área, y más tarde llegaría a ser regente de los Estados austriacos en Italia. Tan sólo dos años después del final de la guerra contra Francia, Eugenio condujo los ejércitos austriacos durante la Guerra Austro-Turca (1716-1718)). Gracias a la Victoria de Peterwardein Hungría fue liberada de los turcos y la fortaleza de Belgrado fue conquistada por Eugenio el 22 de agosto de 1717, invadiéndolas con un inesperado puente sobre el dique. Esta victoria fue eternalizada en la tradicional canción Prinz Eugen, der edle Ritter (Príncipe Eugenio, el noble caballero) y se conmemoró con la fundación de la cervecería Timişoreana. La Batalla de Belgrado condujo al Tratado de Passarowitz. Este añadido temporalmente el norte de Serbia y Bosnia en la rivera del río Sava para la corona austriaca, y terminando entonces con los turcos y terminó a las amenazas turcas a Viena una vez por todas. En las prostrimerías de su vida, Eugenio peleó en una última guerra, la Guerra de sucesión polaca.

Eugenio murió de pulmonía en Viena en 1736, mientras dormía, después de una noche jugando a las cartas con su vieja amiga, la Condesa de Batthyany. Una leyenda afirma que un león del zoológico de su palacio murió esa misma noche. Está enterrado en la capilla de honor de la catedral de San Esteban de Viena.

A su muerte, Eugenio era uno de los hombres más ricos de Europa. Su fortuna pasó a su sobrina, la princesa Victoria de Saboya-Carignano, a quien él nunca había conocido. Ella vendió su extensa biblioteca al emperador austriaco, y esta formó el núcleo de lo que es hoy en día la Biblioteca Nacional austriaca.

Las marinas de guerra de Inglaterra, Austria, Italia y Alemania han nombrado varios navíos en su honor, siendo así la única persona cuyo nombre fue dado a buques de guerra de cuatro escuadras diferentes. En la Primera Guerra Mundial el monitor británico HMS Prince Eugene, el acorazado Austro-Húngaro Prinz Eugen, siendo el más famoso el crucero pesado alemán Prinz Eugen de la Segunda Guerra Mundial. También llevaba este nombre la 7ª División de Montaña SS Prinz Eugen; e igualmente el 33-Panzer-Regiment, perteneciente a la 9.ª División Panzer, fue re-designado con dicho nombre. Y el crucero ligero italiano Eugenio di Savoia.


 

Asedio a Barcelona.

En el asedio a Barcelona, otra vez en acción de combate es herido y a consecuencas de esa heridas, pierde la movilidad del ante brazo derecho

Andrés Matías de Pes Marzaraga. Almirante de la Armada Real Española.

Andrés Matías de Pes Marzaraga. Geógrafo y cartógrafo español nacido en Cádiz en 1653 y fallecido en Madrid en 1723. Almirante de la Armada Real Española.

En 1717 consiguió que se trasladaran a Cádiz los Servicios de los Tribunales de la Casa de Contratación y el Consulado, que radicaba en Sevilla, convirtiéndose Cádiz en el único puerto para el comercio de Indias. Fue caballero de la Orden de Santiago.


 

Guerra del Asiento o de la Oreja Jenkis

La Guerra del Asiento, llamada Guerra de la Oreja de Jenkins por los ingleses, fue un conflicto bélico que duró de 1739 a 1748, en el que se enfrentaron las flotas y tropas del Reino de Gran Bretaña y del Reino de España principalmente en el área del Caribe. Por el volumen de los medios utilizados por ambas partes, por la enormidad del escenario geográfico en el que se desarrolló y por la magnitud de los planes estratégicos de España e Inglaterra, la Guerra del Asiento puede considerarse como una verdadera guerra moderna.2 A partir de 1742 la contienda se transformó en un episodio de la Guerra de Sucesión Austriaca, cuyo resultado en el teatro americano finalizaría con la derrota inglesa y el retorno al statu quo previo a la guerra. La acción más significativa de la guerra fue el Sitio de Cartagena de Indias de 1741, en el que fue derrotada una flota británica de 186 naves y casi 27.000 hombres a manos de una guarnición española compuesta por unos 3.500 hombres y 6 navíos de línea. La Historia no volvería a ver una batalla anfibia de tal magnitud hasta el Desembarco de Normandía, más de dos siglos después. Durante la contienda, dada la enorme superioridad numérica y de medios que utilizó Gran Bretaña contra España, resultó decisiva la extraordinaria eficacia de los servicios de inteligencia españoles, que consiguieron infiltrar agentes en la Corte londinense y en el cuartel general del Almirante Vernon. El plan general británico, así como el proyecto táctico de la toma de Cartagena de Indias, fueron conocidos de antemano por la Corte española y por los mandos virreinales con tiempo suficiente para reaccionar y adelantarse a los británicos.3 El curioso nombre con el que es conocido este episodio en la historiografía inglesa, se debe al episodio que dio pretexto para esta guerra: el apresamiento por el guardacostas español La Isabela del navío contrabandista inglés Rebecca, capitaneado por el pirata Robert Jenkins, en 1731. Según el testimonio de Jenkins, que compareció en la Cámara de los Comunes en 1738, como parte de una campaña belicista por parte de la oposición parlamentaria en contra del primer ministro Walpole, el capitán español Juan León Fandiño, que apresó la nave, cortó una oreja a Jenkins al tiempo que le decía (según el testimonio del inglés) «Ve y di a tu rey que lo mismo le haré si a lo mismo se atreve». En su comparecencia, Jenkins denunció el caso con la oreja en un frasco, y al considerar la frase de Fandiño como un insulto al monarca británico, Walpole se vio obligado a regañadientes a declarar la guerra a España el 23 de octubre de 1739. En el Caribe el conflicto se conoció como Guerra de Italia. Este nombre se debe a que, para España, esta guerra entroncó con la de Sucesión Austríaca y fue en Italia donde se desarrollaron las principales acciones españolas.

Robert Jenkis

Robert Jenkins (†1745) fue un marino británico del siglo XVIII que ha pasado a la Historia como protagonista del llamado Incidente Jenkins, el cual desató la Guerra del Asiento entre España y Gran Bretaña en 1739 tras ser convenientemente magnificado por la prensa y oposición política de su país.

En 1731, mientras capitaneaba la nave contrabandista Rebecca en aguas caribeñas, Jenkins fue abordado por el guardacostas español La Isabela dirigido por Julio León Fandiño, quien le cortó una oreja como represalia al tiempo que le decía (según el propio Jenkins) «Ve y dile a tu rey que lo mismo le haré si a lo mismo se atreve». Al volver a Inglaterra, Jenkins presentó una queja al propio Rey Jorge II de Gran Bretaña, proporcionando como prueba de la veracidad de su historia un informe que había sido firmado por el comandante en jefe británico en las Indias Occidentales. Al principio el caso no logró una gran repercusión, pero esto cambió en 1738, cuando Jenkins repitió su historia con todo lujo de dramáticos detalles ante un comité de la Casa de los Comunes, a quienes llegó a enseñar lo que parecía ser la propia oreja amputada (más adelante se sugirió que Jenkins no había conservado su oreja consigo, sino que ésta había sido colocada en una picota, probablemente para ser exhibida en el lugar del incidente como advertencia a otros contrabandistas).

A modo de indemnización, se le concedió el mando sobre un barco de la Compañía Británica de las Indias Orientales y más tarde se convirtió en supervisor de los asuntos de dicha compañía en la isla de Santa Helena. En 1741 viajó a este lugar para investigar las denuncias sobre corrupción que recaían sobre el gobernador de la isla, a quien relevó desde mayo de 1741 a marzo de 1742. Posteriormente reanudó su carrera naval, registrándose una acción contra un barco pirata con el fin de conservar el mando de su propia nave y otras tres más bajo su control.

 

Robert Walpole. Primer Ministro Ingles

Robert Walpole, 1.er conde de Oxford, (Houghton, 1676 - † Londres, 1745) fue un destacado político inglés, considerado como el primer primer ministro del Reino Unido de la Gran Bretaña. Ocupó el poder durante casi 21 años, desde 1721 hasta 1742.

Robert Walpole nació en 1676 en la localidad de Houghton, Inglaterra, en el seno de una familia de origen noble. Su padre, también llamado Robert Walpole, fue un político Whig que representaba al municipio de Castle Rising en la Cámara de los Comunes. Su madre fue Mary Walpole (de apellido de soltera Burwell). Robert era el tercero de diecisiete hijos, ocho de los cuales murieron durante la infancia.

Educado primero en Eton y luego en Cambridge, abandonó en 1698 sus estudios a raíz de la muerte de su hermano mayor, con la intención de ayudar a su padre en la administración de las propiedades familiares. Hasta el momento, y como hijo segundón, había estado destinado a ser clérigo, pero su situación cambió al convertirse en el heredero de su padre. A partir de ese momento, y espoleado por su padre, comenzaría a interesarse por la política, en la que estaba destinado a suceder a su padre como parlamentario por Castle Rising.


Melchor de Navarrete. Teniente del Rey

Melchor de Navarrete y Bujanda (1693–1761) fue un militar y político español que se desempeñó en el siglo XVIII como gobernador de Yucatán (1752 - 1758), gobernador de la península de la Florida (1749–1752) y gobernador de Cartagena de Indias, (1739–1740). Fue mariscal de campo que prestó servicios prolongados a la corona española durante el reinado de Fernando VI, en la milicia, en la administración civil y en cargos políticos relevantes.1

Datos biográficos[editar]
Fue hijo del alcalde de Briones Francisco de Navarrete y de Josefa Bujanda y Bañuelos. Sus hermanos fueron Javier y Teresa de Navarrete y Bujanda.2

Melchor de Navarrete inició su carrera militar en La Rioja. Alcanzó el rango de mariscal de campo.3 El 1 de febrero de 1736 se estableció en Cartagena de Indias como Teniente de Rey. Un poco después, en 1739, debido a la muerte súbita del gobernador Pedro Hidalgo, Melchor de Navarrete fue designado gobernador sustituto. Tuvo la responsabilidad de los asuntos administrativos y del suministro de víveres a la ciudad. Mientras tanto, el almirante Blas de Lezo se encargó de los aspectos militares. En 1740, le fue otorgada la Orden de Santiago y fue nombrado mariscal de campo del ejército real español.

Coadyuvó en la defensa del puerto de Cartagena en la que la flota española derrotó a la británica comandada por el almirante Edward Vernon. Este ataque fue parte del conflicto bélico denominado Guerra del Asiento (1739 a 1748), en el que se enfrentaron las flotas y tropas coloniales de Gran Bretaña y de España.

El 8 de agosto de 1749 fue nombrado gobernador de la Florida.3 Melchor de Navarrete dejó el cargo en julio de 1752 para asumir la Capitanía general y gubernatura de Yucatán. Ese mismo año recibió la Orden de Santiago y viajó a Mérida, la capital provincial yucateca.4

Durante su gestión en Yucatán se suscitaron problemas que ya habían ocurrido antes, con la cuestión relativa al trabajo forzoso de los indígenas mayas de la península, que eran exaccionados por los encomenderos obligándolos a producir (tejidos de algodón o patíes) para pagar tributos y obvenciones. Navarrete defendió la postura de los dueños de las encomiendas e hizo declarar por la fuerza y por escrito a los jefes mayas que no eran obligados a tales prácticas. Esta declaración fue remitida al Consejo de Indias y el rey Fernando VI se dio por satisfecho con ella, con lo que las injusticias hacia los indígenas continuaron.1

Siendo gobernador de Yucatán, autorizó la construcción de un polvorín en el puerto de Campeche que fue concluido en 1758.5 Concluyó su servicio en Yucatán ese mismo año de 1758 y regresó a Cartagena de Indias, donde falleció en 1761 a los 68 años de edad.


 

Sebastián de Eslava. Virrey de Nueva Granada

Sebastián de Eslava y Lazaga (Navarra, 1684 – Madrid, 21 de junio de 1759) fue un General español y oficial colonial. Desde el 24 de abril de 1740 al 6 de noviembre de 1749 fue el virrey del restablecido Virreinato de Nueva Granada. Él estaba gobernando en esta parte del Imperio al tiempo de la derrota británica del Almirante Edward Vernon en Cartagena de Indias durante la Guerra del Asiento. Tras su muerte se le concedió el título de marqués de la Real Defensa de Cartagena de Indias.

En 1740 se restableció el Virreinato del Nuevo Reino de Granada. Esta parte de Sudamérica, que incluía lo que son actualmente las naciones de Venezuela, Colombia, Panamá y Ecuador, había sido parte originalmente del Virreinato del Perú. En 1718 se había establecido el Virreinato de Nueva Granada a partir de esta parte del Perú, pero, este virreinato duró únicamente de 1718 a 1724 y esta fecha fue reincorporado al Perú.

En Madrid se sabía de los problemas de gobernar estos vastos territorios desde Lima, por lo que en 1740 se restableció Nueva Granada como virreinato, por las mismas razones que se definieron para el anterior intento — largas distancias, crecimiento poblacional, recaudación de impuestos, defensa, y control administrativo. Pero la razón más importante era desarrollar la economía y la población de las partes más alejadas de la capital del virreinato, descentralizando el gobierno. En agosto de 1739 Sebastián de Eslava fue nombrado primer virrey de esta segunda entidad, con instrucciones expresas de la Corona de defender la colonia contra los ataques ingleses.

Eslava estudió en la Real Academia Militar de Barcelona. El era teniente general del Ejército español y comandante de la Orden de Calatrava. En abril de 1740 llegó a Cartagena de Indias, permaneciendo en dicha ciudad durante todo su mandato, sin viajar al interior.

Eslava reparó el Castillo de Bocachica y varios fuertes que protegían el puerto. En el Castillo de San Lázaro puso en marcha una fábrica de munición y carruajes así como las ramblas. Dio pasos importantes para poder suministrar armas, munición y entrenamiento militar a las fuerzas españolas. En los demás sitios de la colonia, se realizaron trabajos de fortificación como en Santa Marta, Puerto Cabello y Guaira. Se encargó de fortalecer los fuertes de Araya y el Castillo de San Antonio en la provincia de Cumaná. Así mismo aprobó la fortificación en el islote de Caño de Limones y equipó el presidio de Guayana.

Todas estas medidas fueron fundamentales ya que finalmente Gran Bretaña, luchando por el control comercial en América, declaró la guerra a España en 1739. Las defensas costeras se descubrieron esenciales.

El 21 de noviembre de 1739 el Almirante inglés Edward Vernon capturó Portobelo, en el lado Atlántico del Istmo de Panamá, el cual formaba parte del nuevo virreinato de la Nueva Granada. Esto sucedió justo a la llegada de Eslava a Cartagena como virrey. Tras su victoria, Vernon se dirigió a Cartagena. El 13 de marzo de 1741 el británico bloqueó el puerto con 51 barcos de combate, 135 transportes, 2.000 cañones y más de 28.000 hombres, seguramente la mayor flota reunida en su tiempo. La ciudad fue defendida por el Almirante español Blas de Lezo, al mando de 3.000 soldados de tropas españoles, 600 arqueros indios, y seis fragatas. Él también confiaba en sus cautelosos preparativos y el estudio de las fortificaciones de la ciudad.

En la noche de 19 de abril los británicos comenzaron su principal ataque a la muralla de San Felipe. No obstante, los atacantes pronto se dieron cuenta de que sus escalas y escaleras eran más cortas que las murallas, debido a la excavación de un foso alrededor de éstas, ordenado por Blas de Lezo, restituido en su cargo por el Virrey Eslava al reconocer éste, su propia ineptitud militar en la defensa de la Heroica. A los ingleses les fue imposible avanzar y se vieron impedidos de retirarse por el equipamiento que llevaban. En ese momento los españoles, por orden de Blas de Lezo y en contra de la opinión del General Carlos Desnaux, abrieron fuego contra ellos y contraatacaron fuera de las murallas con bayonetas. La carnicería fue enorme, y al resto de soldados británicos se le ordenó permanecer en sus naves, con las provisiones.

Vernon finalmente tuvo que levantar el bloqueo y volver a Jamaica el 20 de Mayo, exclamando en su retirada, "God damn you, Lezo!" escupiendo al mar. Gracias a la habilidad militar como marino del Almirante Blas de Lezo, se pudo derrotar a la bautizada "La otra Armada invencible". Esta derrota fue la mayor humillación que nación alguna hubiese sufrido, por ello que Inglaterra escondió durante siglos la derrota.

Se estima que seis mil soldados británicos murieron contra solo 1.000 españoles, y perdieron 50 barcos de una escuadra de 180 por 6 buques de los defensores. Blas de Lezo, que ya había perdido un ojo, un brazo y una pierna en otras batallas, encontró finalmente la muerte por enfermedad después de la batalla, concretamente el 7 de Septiembre del 1741

Durante el tiempo que duró el sitio de Vernon sobre Cartagena, Sebastián de Eslava comprometió seriamente las defensas de la plaza y con ello el futuro del imperio, debido a sus pésimas estrategias militares. Teniendo por ello que restituir el 18 de Abril, al Almirante Blas de Lezo, en su cargo para que se ocupara de la defensa del fuerte de San Felipe, último reducto junto al Fuerte de Pastelillo antes de Cartagena. Al acabar la guerra, escribió un diario que enviaría al Rey el 1 de Junio de 1741, atribuyéndose injustamente de forma siniestra y con datos falsos, la victoria contra Inglaterra, escondiendo así su cobardía y sus graves carencias como estratega militar. El 28 de Junio envió una carta al Rey, pidiendo el ajusticiamiento de Blas de Lezo, vengándose así del Almirante que había dejado en multitud de ocasiones al descubierto su nulidad y torpeza como militar delante de todo el ejército.

Durante su administración, el virrey Eslava fundó hospitales y villas, construyó carreteras, promovió la pacificación de los indios Motilones, y aportó armas, dinero y provisiones para defender algunas ciudades como Pamplona y San Faustino, también mantuvo la navegación en el río Zulia. Se construyeron 20 iglesias, reparó y agrandó otras, protegió la instalación de misiones y organizó las de la Provincia de Darién, en Panamá. Así mismo mejoró las finanzas del territorio y la administración de justicia.

Dejó Nueva Granada hacia España el 23 de febrero de 1750. Después de su retorno a España, el Rey Fernando VI le nombró Capitán General de Andalucía, y más tarde, el 2 de julio de 1754, ministro de la Guerra. En 1760 fue póstumamente nombrado con el título de marqués de la Real Defensa de Cartagena de Indias.


 

Jorge II de Gran Bretaña y Hannover

Jorge II de Gran Bretaña y Hannover (en alemán: Georg Augustus von Hannover) (9 de noviembre de 1683 – 25 de octubre de 1760) fue rey de Gran Bretaña y de Irlanda, duque de Brunswick-Luneburgo (en Hannover), Príncipe elector del Sacro Imperio Romano Germánico desde el 11 de junio de 1727 hasta su muerte y duque de Bremen y príncipe de Verden (1727-60). Fue el segundo soberano de la Casa de Hannover y el último monarca británico que dirigió personalmente sus tropas en una batalla (en Dettingen en 1743). Asimismo, fue el último soberano inglés en nacer fuera de Gran Bretaña.

Jorge II fue famoso por sus múltiples conflictos con su padre y posteriormente con su hijo (algo muy común entre los soberanos de la casa de Hannover). Sus relaciones con su mujer fueron mucho mejores, pese a las numerosas amantes que tuvo. Jorge II ejerció poco control sobre la política durante el principio de su reinado, el gobierno estaba dirigido por el primer primer ministro, Robert Walpole.

Jorge II accedió al trono a la muerte de su padre, el 11 de junio de 1727, pero los conflictos familiares continuaron, ahora entre él y su hijo Federico Luis, príncipe de Gales. Al parecer, el rey habría planeado enviar a su hijo a un exilio en las colonias británicas, pero finalmente desistió de esta idea. Jorge fue coronado en la abadía de Westminster el 4 de octubre. Encargaron al compositor Händel escribir cuatro himnos nuevos para la coronación; uno de ellos, Zadok el Sacerdote, se ha cantado en cada coronación desde entonces.

Se esperaba que Jorge despediría a Sir Robert Walpole en cuanto llegase al trono, pues le había traicionado al formar parte del gobierno de su padre. Asimismo, se creía con toda certeza que Walpole sería sustituido por Sir Spencer Compton; Jorge solicitó a Compton —no a Walpole— que escribiera su primer discurso como soberano. Compton, sin embargo, solicitó a Walpole ayuda para dicha tarea, permitiendo con ello que la esposa de Jorge, la reina Carolina -una ardiente partidaria de sir Robert Walpole- declarara que Compton era un incompetente. Jorge cambió de parecer y, de acuerdo con la idea de su esposa, conservó a Sir Robert Walpole como Primer Ministro. Walpole ganó lentamente el favor real, asegurando una generosa Lista Civil de 800.000 libras para el monarca.

También persuadió a muchos políticos Tories de aceptar la sucesión estipulada en el Acta de Establecimiento como válida. Agradecido, Jorge II ayudó a Sir Robert Walpole a obtener una fuerte mayoría parlamentaria creando varios pares (que se sentarían en la Cámara de los Lores) entre los Whigs.

La posición de Sir Robert Walpole fue segura mientras vivió la reina Carolina. Era el amo de la política interna y ejerció un cierto control sobre la política extranjera de Jorge II. Mientras que Jorge estaba impaciente por una guerra en Europa, Walpole era más cauteloso. Así, en 1729, animó a Jorge II que firmara un tratado de paz con España.

En contra del consejo de Walpole, Jorge II se embarcó en una nueva guerra con España en 1739 (la Guerra de la oreja de Jenkins). En dicho conflicto se produciría la mayor derrota en una acción naval británica, en la que fue la mayor operación anfibia que vería la Historia hasta el desembarco de Normandía siglos más tarde: la humillante derrota del almirante Sir Edward Vernon, en el sitio de Cartagena de Indias. Este importante acontecimiento apenas ha sido divulgado dada la orden del Rey prohibiendo a sus cronistas hacer mención alguna de tal suceso.

En Europa se desata la guerra tras la muerte del emperador Carlos VI en 1740. Se disputaba el derecho de su hija, María Teresa, a sucederle en sus dominios austríacos. La guerra de Jorge II con España se convirtió rápidamente en parte de la Guerra de Sucesión Austríaca.

A Sir Robert Walpole le fue imposible evitar un importante conflicto europeo. Él también tuvo que hacer frente a la oposición de varios políticos, encabezados por John Carteret, 2º barón Carteret (luego 2º conde Granville). Acusado de manipular las elecciones parlamentarias, Walpole se retiró en 1742 después de veinte años en su cargo. Le substituyó Spencer Compton, 1er conde de Wilmington, que había sido elegido por Jorge II, tras su coronación, para el cargo de Primer Ministro, y que no pudo obtener entonces dicho puesto debido a las maniobras de la reina Carolina. Lord Wilmington, sin embargo, era sólo una figura decorativa; el poder estaba en realidad en las manos de Lord Carteret. Cuando Lord Wilmington murió en 1743, Henry Pelham tomó su lugar.

La facción favorable a la guerra, liderada por Lord Carteret, temía que si María Teresa no llegaba al trono austríaco, el poder de Francia en Europa aumentaría notablemente. Jorge II accedió a enviar tropas a Europa, aparentemente para ayudar a María Teresa, pero en realidad para evitar que las tropas enemigas marchasen sobre Hannover. El ejército británico no había luchado en una guerra europea importante desde hacía casi veinte años, durante los cuales el gobierno había descuidado gravemente su mantenimiento. No obstante, Jorge II envió entusiasmado sus tropas a Europa y las acompañó personalmente, conduciéndolas en la batalla de Dettingen en 1743, siendo el último monarca británico en mandar a sus tropas en batalla. El ejército estaba al mando directo de su hijo predilecto, el príncipe Guillermo Augusto, duque de Cumberland. La guerra no fue bien recibida por el pueblo británico, que pensaba que Jorge II y Lord Carteret perjudicaban los intereses británicos en favor de los Hannover.

Entretanto, los opositores franceses de Jorge II organizaron una nueva rebelión jacobita durante la Guerra de Sucesión Austríaca. El hijo de Jacobo II, Jacobo Francisco Estuardo (el "Viejo Pretendiente") había llevado a cabo dos rebeliones anteriores: la rebelión de 1715 ("los Quince"), después de la cual huyó a Francia, y la rebelión de 1719 ("los Diecinueve") que fue tan débil que llegó a ser absurda. El hijo del Viejo Pretendiente, Carlos Eduardo Estuardo ("gentil Príncipe Carlos"), sin embargo, dirigió una rebelión mucho más importante en favor de su padre en 1745. Los "Cuarenta y Cinco", como fue conocida, estuvo a punto de destronar a Jorge II.

El príncipe Carlos desembarcó en Escocia en julio de 1745. Muchos escoceses eran leales a su causa; logró derrotar a las fuerzas británicas en septiembre. Entonces trató de entrar en Inglaterra, en donde incluso los católicos romanos parecían hostiles a la invasión. El rey Luis XV de Francia, que había prometido enviar 12.000 soldados para ayudar a la rebelión, nunca lo hizo. Un ejército británico al mando del duque de Cumberland, mientras tanto, obligó a los jacobitas a retroceder a Escocia. El 16 de abril de 1746 Carlos se enfrentó al duque de Cumberland en la batalla de Culloden, la última batalla que se libraría en suelo británico. Las menguadas tropas jacobitas fueron derrotadas por los británicos. El príncipe Carlos escapó a Francia, pero muchos de sus partidarios escoceses fueron capturados y ejecutados. El movimiento jacobita fue derrotado definitivamente; no se hizo ninguna otra tentativa seria de restauración de la casa Estuardo.

Mientras esto ocurría en Escocia, continuaba la Guerra de Sucesión Austríaca. Se firmó la paz en 1748, reconociéndose como emperatriz a María Teresa, la cual más tarde rompió la alianza con Gran Bretaña, juzgándola poco fiable.

Desde entonces y hasta su muerte, Jorge II no tomó ningún interés activo en política o en guerras. Durante sus últimos años se estaba poniendo en marcha la Revolución industrial, mientras que la población crecía rápidamente. La dominación británica en la India aumentó con las victorias de Robert Clive en las batallas de Arcot y la batalla de Plassey.

Hasta 1752, en Gran Bretaña regía el Calendario Juliano, pero en ese año adoptó por fin el Calendario Gregoriano. El cambio de calendario requirió la omisión de 11 días; el 2 de septiembre fue seguido por el 14 de septiembre. Además, el 1 de enero se convirtió en el principio oficial del Año Nuevo, en lugar del 25 de marzo. El 1 de enero se usa oficialmente desde entonces como comienzo del Año Nuevo, pero el 25 de marzo todavía se conservó durante bastante tiempo en el uso normal. También, para asegurar la consistencia al guardar los registros financieros, y para prevenir que los pagos anuales no fallasen bajo el pretexto del cambio del Calendario Juliano al Gregoriano, el Año Fiscal no fue cambiado, con el resultado de que, desde entonces, en el Reino Unido el año fiscal comienza cada 6 de abril.

El Primer Ministro de Jorge II, Henry Pelham, murió en 1754, siendo sucedido por su hermano Thomas Pelham-Holles, 1er duque de Newcastle y luego por William Cavendish, 4º duque de Devonshire en 1756. Otro ministro notable fue William Pitt el Viejo. Pitt fue designado Secretario de Estado durante la administración del duque de Devonshire, pero se había ganado la aversión del rey cuando, años antes, se había opuesto a la participación británica en la Guerra de Sucesión Austríaca. La hostilidad se hizo evidente en la crítica de Jorge II a los discursos de Pitt a principios de 1757. En abril del mismo año, Jorge II despidió a Pitt, pero lo repuso en su cargo más tarde. Al mismo tiempo, el duque de Newcastle volvió a ocupar el cargo de Primer Ministro.

Como Secretario de Estado para el Departamento del Sur, William Pitt el Viejo dirigió la política durante la Guerra de los Siete Años (que se puede ver como una continuación de la Guerra de Sucesión Austríaca). La emperatriz María Teresa hizo una alianza con sus anteriores enemigos, Rusia y Francia, y se volvió enemiga de Gran Bretaña y de Hannover. Jorge II temió que esta nueva alianza invadiera Hannover; por ello, se alió con Prusia. Gran Bretaña, Hannover y Prusia se vieron frente a muchas potencias europeas, incluyendo Austria, Rusia, Francia, Suecia y Sajonia. La guerra se trasladó de Europa a Norteamérica (donde el conflicto fue conocido como la Guerra Franco-India) y a la India (donde fue llamada la Segunda Guerra Carnática).

Jorge II murió en el palacio de Kensington el 25 de octubre de 1760, a los 76 años de edad —víctima de una disección aórtica mientras usaba su retrete—, siendo sepultado en la abadía de Westminster.


Edward Vernon. Almirante de la Armada Inglesa.

Edward Vernon (Westminster, Londres, 12 de noviembre de 1684 – Nacton, Suffolk, 30 de octubre de 1757) fue un oficial naval inglés. En vida fue apodado Old Grog debido a su chaqueta grogram (hecha de seda mezclada con lana y goma).

Sus primeras acciones de importancia acontecieron en el marco de la Guerra de Sucesión Española, donde participó en las batallas de Málaga (1704) y Barcelona (1705). En 1720 fue nombrado Comodoro de Port Royal (Jamaica).

En noviembre de 1739, al estallar la Guerra del Asiento contra España, Vernon fue nombrado comandante en jefe de todas las fuerzas navales británicas en las Indias Occidentales. Su primera acción en la guerra fue el saqueo y destrucción de Portobelo, un puerto panameño escasamente defendido que formaba parte de la ruta que seguía la Flota de Indias. Este éxito fue enormemente exagerado por los británicos, que se entregaron a todo tipo de celebraciones y realizaron numerosos homenajes a Vernon, a quien convirtieron en un héroe nacional. El propio rey Jorge II de Gran Bretaña asistió a una cena celebrada en su honor en 1740, durante la cual se presentó por primera vez el actual himno nacional británico, God Save the King. Como parte de estas celebraciones se creó también la canción patriótica Rule, Britannia! y se denominaron dos calles (una en Londres y la otra en Dublín) como Portobello Road.

En 1741 comandó quizá una de las mayores flotas de la historia hasta la flota aliada de Normandía de 1944 (formada por 186 naves y 23.600 hombres), que tenía como objetivo tomar y destruir el puerto español de Cartagena de Indias, principal puerto del Virreinato de Nueva Granada. Siquiera antes de tomar la ciudad, Vernon envió un correo al rey inglés asegurando que había logrado la victoria, generando una euforia en su país aún mayor que la del año anterior. Pero, para su desgracia, lo que consiguió en realidad fue la mayor y más humillante derrota de toda la historia de la Royal Navy, pues perdió 50 naves y 11.000 hombres a manos de una guarnición compuesta por sólo 6 barcos y 3.000 defensores españoles dirigidos por el almirante español don Blas de Lezo. Tras otros dos ataques fallidos en Santiago de Cuba y Panamá, Vernon fue sustituido por Chaloner Ogle y se vio obligado a volver a Inglaterra en 1742 para comunicar que la victoria de Cartagena nunca existió. Esto causó tal vergüenza a Jorge II que el propio rey prohibió escribir sobre ello a sus historiadores.

La carrera de Vernon no se resintió excesivamente por la derrota en Cartagena de Indias, de la que siempre culpó al general Wentworth al mando de las tropas. Fue ascendido en 1745 a Almirante de la flota del Mar del Norte, sin embargo, la publicación de dos panfletos en los que hacía públicas sus desavenencias con el Almirantazgo hizo que fuera expulsado de la Marina en 1746. Años después de su muerte, acaecida en 1757, su sobrino decidió sufragar un monumento en su honor en la Abadía de Westminster, en cuyo epitafio figura la frase "...y en Cartagena conquistó hasta donde la fuerza naval pudo llevar la victoria".

Lawrence Washington, medio hermano del que sería primer presidente de Estados Unidos, George Washington, combatió en Cartagena de Indias junto a Vernon y por ello decidió llamar Mount Vernon a la plantación que tenía en Virginia. Otro hecho curioso es que el grog, bebida popular entre los marineros, también recibió su nombre como homenaje a Vernon, ya que fue él quién sugirió diluir el ron con agua durante el asedio de Cartagena con el fin de que durase más.

Encuentro con el Catalán[editar]
Un dato poco conocido, y silenciado por los ingleses, es el encuentro tenido por Vernon, al mando del navío Mary, con don Antonio Serrano, al mando del navío Catalán, a unas 600 millas al oeste de La Habana, entre los días 7 y 10 de enero de 1721. No le debió ir muy bien a Vernon, pues sus biografías ocultan celosamente el mismo.


 

Lawrence Washington

Lawrence Washington (1718-1752), medio hermano del que fue el primer presidente de Estados Unidos, George Washington.

Biografía[editar]
Se casó con Anne Fairfax (1728-1761), hija del coronel William Fairfax de Belvoir, que era un agente de tierras a las órdenes de su primo, Thomas Fairfax, 6º señor Fairfax de Cameron.

Lawrence participó en expediciones contra el Imperio español en América, estando presente en los ataques contra Cuba y Panamá. También combatió contra Blas de Lezo en la derrota inglesa de la Guerra del Asiento, sitiando Cartagena de Indias al servicio del almirante británico Edward Vernon, y en su honor decidió llamar Mount Vernon a la plantación que tenía en Virginia.


Murió de tuberculosis en el año 1752.