Una batalla única

La Batalla de Cartagena de Indias

La «Guerra de la Oreja de Jenkins», o «Guerra del Asiento», fue un conflicto bélico entre Inglaterra y España que se inició formalmente en 1739 como un enfrentamiento independiente, pero que más tarde se entrelazó con la Guerra de Sucesión Austriaca

Blas de Lezo, que había sido nombrado jefe de la escolta de los galeones de Tierra Firme a finales de 1736, partió de Cádiz el 3 de febrero de 1737 con dos navíos, ocho mercantes y dos registros, escoltando los galeones que se dirigían a Cartagena de Indias. Arribó a este puerto el 11 de marzo de 1737. El capricho de la historia lo había situado justo en el epicentro de la conflagración a punto de desencadenarse.

La armada inglesa

Blas de Lezo en Cartagena de Indias

Una gran flota británica, al mando del almirante Edward Vernon zarpó en secreto rumbo a América con la misión de apoderarse del Darién y partir en dos los dominios españoles, con el propósito de romper la comunicación entre los virreinatos del Perú y México. A la llegada de Blas de Lezo a Cartagena, el principal puerto de la América española estaba prácticamente desguarnecido: los fuertes de la bahía lo eran sólo de nombre, los cañones eran demasiado frágiles y no había munición suficiente para abastecerlos, ni recursos para consolidar las defensas y adquirir armas adecuadas. Era presa fácil para la experimentada Armada inglesa, que rápidamente había conseguido importantes logros al atacar La Guaira y La Habana. Vernon mismo, con seis navíos, había tomado el indefenso puerto de Portobello y la desembocadura del río Chagre, ocupación que el almirante inglés comunicó orgulloso a don Blas el 27 de noviembre de 1737.

Preparando la defensa

La llegada a Cartagena de Indias del recién nombrado virrey del Nuevo Reino de Granada, el teniente general de los Ejércitos Reales y comendador de Calatrava, Sebastián de Eslava, con dos navíos y algunas municiones, como superior jerárquico de Lezo, creó numerosas fricciones entre ambos. Entre tanto, el almirante inglés había reunido en Jamaica la escuadra más numerosa y fuerte que vieran jamás los mares americanos: al menos 186 naves y más de veintisiete mil hombres, armados y cargados con cientos de piezas de artillería de todos los calibres.

Los británicos bajo el mando de Vernon bloquearon el puerto español en Cartagena de Indias el 13 de marzo de 1741, al tiempo que desembarcaron tropas con el objetivo de tomar el estratégico Fuerte de San Luis de Bocachica. Tras fuertes ataques con cañones desde los navíos británicos, los españoles se retiraron progresiva y ordenadamente hacia la ciudad, siguiendo la consigna de ganar tiempo para dejar hacer a los mosquitos su trabajo entre las tropas británicas. El agua se pudrió y las enfermedades tropicales comenzaron a hacer estragos entre los invasores.

Sin embargo, tras hacer entrar sus navíos en la bahía y poner bajo el fuego de sus cañones el grueso de la ciudad de Cartagena, Vernon cometió el error de dar la batalla por ganada y envió un correo a Jamaica comunicando que había tomado la ciudad. En Inglaterra celebraron la victoria, compusieron el himno Rule Britania para celebrarla y acuñaron miles de monedas para conmemorarla.

Una defensa desesperada

Defendiendo el castillo de San Felipe

Pero cuando el 19 de abril los británicos se disponían a tomar el castillo de San Felipe de Barajas, última defensa de la ciudad, fueron derrotados por los defensores españoles, muy superados en número, pero dispuestos a resistir a cualquier precio. Blas de Lezo había ordenado excavar fosos al pie de las murallas por lo que las escalas eran demasiado cortas, así que los británicos no podían atacar ni huir debido al peso del equipo que portaba su infantería. Los españoles abrieron fuego contra ellos desde sus bien guarecidas posiciones, produciéndose una terrible carnicería.

A pesar de los constantes bombardeos y el hundimiento de la pequeña flota española, las fuerzas de Blas de Lezo lograron evitar nuevos desembarcos británicos, obligando a las tropas invasoras a permanecer en sus navíos durante un mes con sus escasas provisiones. El 9 de mayo Vernon no tuvo más remedio que levantar el asedio y dirigirse a Jamaica con lo que quedaba de sus tropas, ya en estado de desnutrición, plagadas de enfermedades y heridas de combate. Fue necesario hundir algunos navíos ante la falta de personal para pilotarlos. Cuando el rey británico Jorge II se enteró del fracaso fue tal el bochorno, aumentado por las celebraciones previas, que prohibió a los miembros de su corte mencionar siquiera el asunto.

La defensa de un asedio que se estudiará siempre

Datos Clave de la Batalla de Cartagena de Indias

Recopilación de datos de distintas fuentes.

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